Históricamente, las hierbas que componen este preparado se han empleado para controlar y reducir los niveles de azúcar en la sangre, fortalecer la función pancreática, aliviar el cansancio y la ansiedad, así como para favorecer la cicatrización. Debido a su sabor amargo, se sugiere endulzar ligeramente con sacarina.
Se toman dos infusiones diarias, una por la mañana y otra por la noche.
Se puede mezclar con limón y sacarina.










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